Déjenme hacerles una pregunta. ¿Miras al mundo y deseas ser como el mundo, actuar como el mundo, hablar como el mundo, vestirte como el mundo? ¿Tener el respeto y la estima del mundo? Sí eres de esa manera, ¡deberías estar aterrorizado! Porque eso puede ser una evidencia de que Dios no ha hecho una obra en ti.
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